Soy Myla Haru la mujer que eligió salirse del ruido.

No voy a contarte mi currículum. No vas a ver ninguna foto mía. No necesitas saber cuántos programas he creado, cuántos libros he escrito o cuántas mujeres han trabajado conmigo. Porque lo que realmente importa no cabe en un listado. Soy una mujer que eligió salirse del ruido. Que transformó su desorden en camino. Que hizo de la escritura, la energía y el alma una forma de vivir, de crear, de acompañar. No estoy aquí para convencerte. Ni para demostrar nada. Estoy aquí porque este espacio existe para lo real. Y si algo en ti lo reconoce, ya sabes quién soy.

Escribo para acercarme a lo que todavía no sé nombrar. La escritura ha sido durante años mi manera de mirar. He escrito mis propios libros y he acompañado a otras mujeres en el nacimiento de los suyos. He trabajado con la palabra, el arte, el cuerpo, la intuición y la energía.

Y cuanto más he escrito, menos me ha interesado enseñar a alguien qué tiene que encontrar. Me interesa otra cosa. Crear las condiciones para que algo pueda aparecer. Una palabra. Una imagen. Una verdad. Una obra. Escritura Divina nace de ese lugar.

Myla, es un nombre inglés que significa caritativa, compasiva, bondadosa. Representa el amor que se entrega sin esperar nada a cambio, la generosidad que florece desde el alma y la presencia que cuida, escucha y abraza.

Haru, en japonés, significa primavera. Es el renacer después del invierno, el brote de lo nuevo, el inicio de un ciclo fértil, luminoso y esperanzador. Es el despertar de la vida, la belleza que emerge tras el silencio.

Myla Haru es la que florece desde la compasión. Una mujer que trae luz, renovación y ternura allí donde antes hubo oscuridad. Mi nombre simboliza el abrazo cálido que inicia la transformación. Soy la primavera del alma, la que siembra amor y despierta nuevas vidas con sus palabras.

Y nací un día 2. Para experimentar la dualidad en mi cuerpo, en mis vínculos, en mis sombras y en mi luz. Vine a aprender que no hay una sola verdad. Que puedo ser el silencio y también la voz, la que abraza y la que se va, la que guía y la que duda, la que sueña y la que acompaña. No estoy aquí para elegir un solo lado, sino para honrar el espacio sagrado que existe entre ambos. Vivo en el puente, en la danza, en la pregunta sin respuesta. Y desde ahí, florezco.

Y TAMPOCO SOY NADA DE TODO ESTO. YO SOY TU

Con Cariño