02 · Me tomé a mí misma como un trabajo.

02 · Me tomé a mí misma como un trabajo
Mila Haru

Me da vergüenza admitirlo, pero durante años me tomé a mí misma como un trabajo. Pensaba que estar tan pendiente de mí era una forma de cuidarme, cuando muchas veces no me estaba escuchando: me estaba supervisando.

Todo lo que sentía tenía que comprenderlo. Si estaba triste, necesitaba encontrar la causa. Si me enfadaba, debía descubrir qué límite no había puesto. Si algo me daba miedo, comenzaba a buscar la herida. Incluso cuando estaba bien quería saber qué había hecho para conseguirlo y cómo podía mantenerlo. Ni siquiera la alegría podía entrar en casa sin rellenar un formulario.

Había confundido prestarme atención con vigilarme y cuidarme con corregirme. Era la trabajadora, la encargada y la jefa que aparecía un domingo por la tarde para preguntar cómo iba todo. Me ponía objetivos, evaluaba los resultados y, cuando algo no salía como esperaba, convocaba otra reunión conmigo misma.

Lo más difícil de reconocer es que todo aquello parecía amor propio. Quería conocerme, vivir de una manera más honesta y no volver a cometer los mismos errores. Pero, en algún momento, dejé de ser una mujer con la que convivir y me convertí en algo que gestionar.

Cuando dije «estoy harta de trabajarme», creí que necesitaba analizarme menos y descansar durante una temporada. Ahora entiendo que no quería reducir la jornada. Quería dejar de ser el trabajo.

Todavía no sé cómo se hace. Tal vez dejarme en paz empiece precisamente por no convertir este descubrimiento en otro propósito. De momento, me conformo con reconocer cuándo vuelvo a abrir la oficina y con esperar que, si convoco otra reunión conmigo misma, al menos una de las dos no se presente.

Mila Haru

Autora y creadora de Escritura Divina. Escribo sobre la vida que vivimos cuando nadie nos está mirando.

http://escrituradivina.com
Siguiente
Siguiente

01 · Estoy harta de trabajarme